¿Sabes por qué el río Ganges es sagrado?

India… Séptimo país más grande del mundo donde viven, nada más y nada menos, que alrededor de 1200 millones de personas.

India… conocida por los colores vibrantes de los saris y los turbantes, por sus sonrisas curiosas, cordiales y alegres, por el chai, el té indio que tiene un sabor especial por la mezcla de especias que le dan un aroma único, por sus mercados llenos de vida, su locura de tráfico y calles abarrotadas.

India… tan llena de todo: gente, templos, telas, frutas y olores.

India… conocida y aún con tanto por descubrir, con cientos de paisajes y monumentos, con miles de leyendas e historias.

Precisamente una leyenda hindú cuenta por qué el río Ganges es sagrado. En la versión “corta” se cuenta que la diosa Shiva dejó caer gotas de sus rastas y estas formaron el río. Cuentan que Shiva era como la montaña del Himalaya y cada rasta de la diosa, un arroyo que bajaba llenando el Ganges, como la nieve de los cielos. Y como el agua viene de Shiva y de lo más alto, es más pura que ninguna otra.

En la versión “larga”, la leyenda hindú habla del rey Sagara que tuvo 60.000 hijos. Un día, el rey honraba a sus dioses en una ceremonia en la que participaba con su caballo preferido. El dios Indra, celoso y envidioso, robó el caballo y huyó. El monarca mandó a todos sus hijos, como si de un ejército se tratara, y recorrieron de extremo a extremo buscando al animal, hasta que finalmente lo encontraron pastando junto a un mendigo, Kapila, en el infamundo. Pensando que era el ladrón, los hijos del rey lo increparon y maltrataron, pero éste levantó la vista, molesto por la interrupción en su meditación, y con su mirada de fuego convirtió en cenizas a los 60.000 hijos del rey.

Las almas quedaron vagando sin rumbo, hasta que el rey Bhagiratha rogó al dios Brahma que permitiera intervenir a la diosa Ganga, que, según la mitología hindú, fue creada por el dios Brahma a partir del sudor que recogió del pie de Vishnú, y le pidió que permitiera que bajara y tocara con sus aguas purificadoras las cenizas de los difuntos, y así pudieran subir al cielo. Brahma aceptó, pero el problema es que la diosa Ganga le tenía miedo a las alturas y quería evitar la caída desde el Cielo hasta la Tierra. Así que la diosa Shiva decidió ayudar, y dejó caer a Ganga a través de sus cabellos. Ganga se lanzó desde el cielo a través de los cabellos de Shiva, en el Himalaya, conformando con su caída distintos riachuelos y afluentes, y acabó llegando al inframundo donde liberó a los 60.000 hijos del rey.

Sea como sea, en la versión corta o en la más larga, se considera que el agua viene directamente del cielo, enviada por los dioses, y, por lo tanto, es divina.

Para entender mejor su importancia lo ideal es saber dónde está el río Ganges, el más importante y emblemático del país. Nace en los glaciares del Himalaya, donde podemos imaginar a Shiva con su melena enmarañada y a Ganga cayendo y creando arroyos, y atraviesa cinco estados de las llanuras del norte para terminar desembocando en las aguas de la bahía de Bengala atravesando el delta de Sundarbans, el bosque manglar más grande del mundo.

El cauce principal del Ganges transcurre por 50 grandes ciudades de la India, con una población de unos 600 millones de personas. Estos pueblos y ciudades generan unos 3000 millones de litros de aguas residuales diarios y solo una fracción es tratada antes de que llegue al río. A pesar de eso, los hinduistas creen que sus 2250 km purifican y libran de pecado a todo aquel que se baña en el río, y al menos una vez en la vida, uno debería sumergirse en sus aguas.

Benarés o Varanasi para los locales, es un lugar sagrado de peregrinación donde los creyentes acuden a poner fin al samsara -que simboliza este mundo lleno de dolor y tristeza tal como lo conocemos – y alcanzar el nirvana -cuando el individuo se libera de las ataduras del karma, finalizando su experiencia en el mundo o su existencia terrenal-.

Asistir a una ceremonia Aarti al atardecer es una de las cosas más especiales que se pueden hacer en Benarés. El Aarti es un ritual lleno de fervor que usa el fuego como ofrenda y normalmente se hace enviando una diya -lámpara de aceite hecha de arcilla- con una vela y flores río abajo, mientras se entonan cánticos.

No hay en la India ningún otro centro espiritual de la importancia del río Ganges. El Kumbhamela reúne a más de 10 millones de fieles que se acercan hasta las orillas del río para bañarse en los vados -puentes entre el mundo de los dioses y la Tierra-. Todo aquel que se bañe en sus aguas, purificará cuerpo y mente, liberándose de sus pecados. Comparan las aguas del río con las del ser que da la vida, la Madre Ganga, que da de beber, cuida y protege a sus hijos, y se ha convertido en el ícono indiscutible de la India. Tan estrecho es el vínculo creado con la diosa, alimentado por la religión y la tradición, que algunas personas han llegado a ofrecerle su vida.

El Ganges es el río de mayor importancia de la India. Es mucho más que agua, mucho más que un río extenso y caudaloso. Es testigo del pasado y presente del país, es leyenda e historia, fervor y creencia, salvación y sabiduría. En la India, el Ganges es religión, pero también es uno de los motores económicos de industria, agricultura y política. Una fuente vital ya que sus tierras son fértiles para la siembra y sus aguas son utilizadas para el riego de cultivos, el uso doméstico, la pesca y el turismo, aunque también se ha convertido en un enorme sistema séptico que recibe millones de litros de aguas residuales.

A pesar de la contaminación, de las condiciones insalubres en muchas zonas, los hindúes siguen creyendo con fe ciega en la purificación de sus almas, y aunque reconocen con tristeza que se está vulnerando la santidad del río, siguen con fe ciega bañándose en sus aguas.

Como dirían los indios, “en el camino de la vida podrás transitar por el sendero de la sabiduría”, y está claro que el Ganges es parte de ese recorrido espiritual

Compartir

Relacionados

Guía completa del Valle del Wachau

Guía completa del Valle del Wachau

El Valle del Wachau es un tramo de 36 kilómetros del río Danubio, entre las localidades de Melk y Krems, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000.

Descubriendo la Mallorca más auténtica

Descubriendo la Mallorca más auténtica

Para quienes se preguntan qué ver en Mallorca, quizá la respuesta más honesta sea esta: hay que ver sus paisajes. Pero también hay que dejarse ver por ellos. La isla tiene una forma muy especial de invitarte a parar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¿Tienes dudas? ¿Hablamos?

Para poder diseñar la experiencia de viaje que más se adapte a tus necesidades y deseos, déjanos tus datos aquí. Nos ayudará a crear tu mejor Inspirience.

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.