Una región de los Alpes austríacos donde puedes dormir en un antiguo monasterio, recorrer valles de montaña sin coche, conocer una Reserva de la Biosfera de la UNESCO y descubrir pueblos donde la ganadería y los oficios tradicionales siguen formando parte de la vida cotidiana.
¿Te suena el nombre de Vorarlberg?
Si nunca habías oído hablar de esta región, te entiendo perfectamente. Austria suele hacernos pensar en Viena, Salzburgo, Innsbruck o el Tirol, pero en el extremo occidental del país, junto a las fronteras con Alemania, Suiza y Liechtenstein, encontramos un territorio que merece mucha más atención de la que recibe entre los viajeros españoles.
Tuve la oportunidad de conocer parte de Vorarlberg, especialmente la zona de Bludenz y el valle de Großes Walsertal, y regresé con muchísimas ganas de volver.
Recuerdo sus montañas verdes, sus pequeños pueblos alpinos, la buena gastronomía y, sobre todo, la paz que se respiraba en St. Gerold, donde me alojé en un antiguo monasterio rodeado de naturaleza. Es el tipo de lugar que recomendaría a quien necesita despejar la mente, caminar, respirar aire puro y disfrutar de unos días de tranquilidad.
Pero durante el viaje descubrí también iniciativas relacionadas con la movilidad rural, la conservación del patrimonio, la agricultura de montaña y la arquitectura sostenible. Vorarlberg tiene mucho que ofrecer a quienes disfrutan conociendo los destinos más allá de sus paisajes.
Vorarlberg, el rinconcito rural de Austria
Vorarlberg ocupa el extremo occidental de Austria, entre las orillas del lago de Constanza y las imponentes montañas de los Alpes. En pocos kilómetros, el paisaje cambia por completo: desde las suaves colinas y los pueblos junto al lago hasta los valles profundos, los bosques y los pastos de alta montaña.
Una de las cosas que más llamó la atención al visitar Vorarlberg fue su marcada identidad local. Basta adentrarse en sus valles rurales para comprobarlo: pequeños negocios familiares, granjas que mantienen viva la tradición ganadera, tiendas de productos artesanales y pueblos donde el alemán es, con diferencia, el idioma que más escucharás. Incluso el inglés tiene una presencia bastante limitada en algunas localidades, algo que me sorprendió durante mi estancia.
Buena parte de ese ambiente tiene que ver con el perfil de quienes visitan la región. Según datos de Turismo de Vorarlberg del verano de 2025, aproximadamente dos tercios de sus visitantes procedían de Austria, Alemania y Suiza, y casi la mitad ya conocía el destino de viajes anteriores. Es una región muy apreciada por los propios centroeuropeos, que regresan para disfrutar de sus montañas, sus tradiciones y sus actividades al aire libre.
Aunque destinos como Lech am Arlberg cuentan con estaciones de esquí de prestigio internacional y una importante afluencia de visitantes, en los pequeños valles de Vorarlberg todavía se puede disfrutar de una experiencia de turismo rural especialmente atractiva. Caminar por antiguos senderos alpinos, conocer a los productores locales, sentarse a probar un queso elaborado en la montaña o descubrir pueblos donde la arquitectura y las tradiciones cuentan siglos de historia.
Quizá ese sea uno de los mayores encantos de viajar por esta región de Austria: poder acercarse a la vida cotidiana de sus habitantes, disfrutar de paisajes extraordinarios y sentir que todavía quedan muchos rincones de los Alpes por descubrir.

Dormir en un antiguo monasterio en plena montaña
Mi viaje me llevó hasta St. Gerold, una pequeña localidad situada en el valle de Großes Walsertal, donde me alojé en la Propstei St. Gerold, un antiguo monasterio benedictino vinculado históricamente a la abadía suiza de Einsiedeln.
El lugar acumula alrededor de mil años de historia y ha experimentado diferentes transformaciones. Su última gran rehabilitación, finalizada en 2024, ha integrado materiales naturales, elementos históricos y arquitectura contemporánea, manteniendo una atmósfera muy especial.
Actualmente funciona como alojamiento, restaurante y espacio cultural. Cuenta con jardines y diferentes actividades que invitan a disfrutar del entorno.
La tranquilidad que se respira allí es de otro nivel. . Las montañas, el verde del paisaje, el silencio, la gastronomía… Me habría encantado quedarme varios días más, salir a caminar cada mañana y regresar al monasterio para disfrutar de una buena cena.
Para quienes buscan alojamientos rurales con encanto en Austria, St. Gerold merece estar en la lista. También es una base interesante para explorar el Großes Walsertal y descubrir sus pequeños pueblos y caminos de montaña.

¿Qué hacer en Großes Walsertal?
Enclavado entre las montañas de Vorarlberg, el Großes Walsertal es el sitio perfecto para recorrerse despacito, sin prisas. Sus pequeñas aldeas, las casas tradicionales de madera, los prados que trepan por las laderas y las imponentes cumbres crean un paisaje espectacular. Es un destino ideal para disfrutar del senderismo en Austria, descubrir la vida rural y acercarse a las tradiciones de montaña que siguen muy presentes en el día a día de sus habitantes.
Una buena manera de empezar a conocer el valle es recorrer algunos de sus seis municipios, entre ellos Sonntag, Fontanella, Raggal y St. Gerold. En Sonntag merece la pena acercarse al Biosphärenpark.Haus, el centro de visitantes de la Reserva de la Biosfera, donde se puede descubrir la biodiversidad de la zona, conocer sus tradiciones ganaderas y probar productos locales como el queso de montaña Walserstolz. Desde aquí también se puede tomar el teleférico de Sonntag-Stein y acceder a diferentes senderos y pastos alpinos con unas vistas magníficas.
Para quienes disfrutan caminando, una propuesta especialmente interesante es el Walserweg, una antigua red de caminos que comunicaba los pueblos cuando todavía no existían las carreteras actuales. Sus senderos atraviesan bosques, pequeños núcleos rurales y paisajes de montaña, con paneles que cuentan historias sobre los habitantes del valle y sus costumbres. Es una forma preciosa de descubrir Großes Walsertal y comprender cómo era la vida en estas montañas hace generaciones.
Otro lugar que apuntaría en cualquier ruta por la zona es el lago Seewaldsee, en Fontanella. Rodeado de prados y montañas, se llega a él mediante un paseo sencillo de unos cuatro kilómetros, ideal para disfrutar del paisaje y detenerse a comer en alguno de los establecimientos cercanos. En los días cálidos de verano también es posible darse un baño en sus aguas. Y si te apetece adentrarte en paisajes más apartados, desde el pequeño pueblo de Buchboden parten rutas hacia el Gadental, una de las zonas de mayor protección de la Reserva de la Biosfera.
El valor natural de este territorio está reconocido por la UNESCO desde el año 2000. Sus aproximadamente 19.200 hectáreas forman una Reserva de la Biosfera donde conviven bosques, prados de gran riqueza ecológica, explotaciones ganaderas y seis pequeños municipios que suman poco más de 3.400 habitantes. Una de sus tradiciones más características es la Dreistufenwirtschaft, un sistema ganadero que aprovecha los pastos a diferentes altitudes según las estaciones del año. Gracias a prácticas como ésta, generaciones de agricultores y ganaderos han contribuido a modelar y mantener buena parte del paisaje que hoy admiramos.
Durante mi visita me encantó descubrir justamente esa relación tan estrecha entre la naturaleza, las tradiciones y la vida cotidiana. Y, por supuesto, la tranquilidad que se respira en sus pequeños pueblos. Großes Walsertal tiene todos los ingredientes para pasar varios días disfrutando de la montaña, realizar rutas con guías locales, conocer productores, probar la gastronomía alpina y olvidarse un poco del reloj. Un lugar al que regresaría encantada para seguir descubriendo sus senderos y sus paisajes.

Recorrer Vorarlberg sin coche
Una de las cosas que más me llamó la atención fue lo bien que funciona el transporte público en Vorarlberg, teniendo en cuenta su orografía y la dispersión de muchos de sus pueblos.
La región cuenta con una red integrada de trenes y autobuses que conecta las principales localidades con numerosos valles alpinos. Los horarios están coordinados para facilitar los transbordos y, en determinadas zonas de montaña, los servicios regulares se complementan con taxis alpinos y transporte a demanda.
Cuando estuve ahí pude comprobar que era posible llegar en tren a una localidad, continuar en autobús y completar el recorrido hasta un pequeño pueblo de montaña utilizando un servicio local.
En el Großes Walsertal funcionan modalidades de transporte adaptadas a las necesidades de residentes y visitantes, incluidos servicios que facilitan los desplazamientos hacia zonas de senderismo.
También resulta interesante el sistema de tarjetas turísticas regionales. Por ejemplo, la Guest Card Bludenz & Klostertal permite utilizar los autobuses y trenes públicos de Vorarlberg desde la primera noche de alojamiento. En Bregenzerwald y Großes Walsertal existen tarjetas con condiciones específicas que pueden incluir autobuses, teleféricos y otros servicios.
Esto facilita organizar unas vacaciones de naturaleza sin depender continuamente de un vehículo privado. Eso sí, conviene consultar las frecuencias y reservar cuando se trate de un transporte a demanda, especialmente en zonas de montaña.
Me pareció un ejemplo estupendo de planificación territorial. Para quienes trabajamos en turismo rural, conocer cómo se organiza la movilidad en Vorarlberg puede aportar ideas muy interesantes sobre conectividad y servicios en territorios con baja densidad de población.
Y desde el punto de vista del viajero, poder descubrir un paisaje alpino sin tener que conducir es una ventaja enorme.

Bregenzerwald y la Ruta del Queso
La gastronomía es otra de las grandes razones para viajar a Vorarlberg. Los quesos alpinos forman parte de su identidad culinaria y están profundamente relacionados con la tradición ganadera de sus valles.
En Bregenzerwald existe una ruta dedicada a este producto: la KäseStrasse, conocida como la Ruta del Queso. La iniciativa nació en 1998 y conecta a productores, queserías, explotaciones ganaderas, restaurantes y otros profesionales vinculados a la cultura gastronómica regional.
A lo largo de la ruta se pueden visitar queserías, conocer los procesos de elaboración y degustar distintas especialidades.
Uno de sus lugares más curiosos es la bodega de maduración de Lingenau, con capacidad para conservar decenas de miles de ruedas de queso. ¡Imagínate el aroma al entrar!
Entre las especialidades que merece la pena probar destaca el Vorarlberger Bergkäse, un queso de montaña con denominación de origen protegida, elaborado con leche de vaca y conocido por su sabor, que evoluciona con la maduración.
Y si visitas Vorarlberg, apunta también los Käsknöpfle, una especialidad de pequeñas porciones de pasta blanda servidas con queso fundido y cebolla tostada. Un plato delicioso, especialmente después de caminar por la montaña.
Una visita a una quesería puede convertirse en una experiencia cultural muy interesante si dedicamos tiempo a escuchar las historias de quienes trabajan allí.

Qué ver y hacer en Vorarlberg
Vorarlberg ofrece muchas otras posibilidades si eres un amante de la naturaleza, cultura y gastronomía.
Lago Lünersee, en Brandnertal. Es uno de los paisajes alpinos más conocidos de la región. El lago se encuentra a casi 2.000 metros de altitud, rodeado por las montañas del Rätikon. Se puede acceder mediante el teleférico Lünerseebahn y realizar una ruta circular de aproximadamente 6,3 kilómetros, con unas vistas espectaculares. Es una excursión estupenda para disfrutar de las montañas sin necesidad de afrontar grandes desniveles.
Montafon. Este valle es una excelente opción para practicar senderismo, ciclismo de montaña y otras actividades al aire libre. Sus pueblos, refugios y paisajes de alta montaña permiten organizar recorridos de diferentes dificultades, desde paseos tranquilos hasta travesías alpinas que requieren experiencia.
Bregenzerwald. Además de su tradición quesera y su arquitectura, merece la pena recorrer sus pueblos, visitar talleres artesanales y disfrutar de sus paisajes rurales. Schwarzenberg y Andelsbuch son dos localidades interesantes para empezar a conocer la zona.
Lech am Arlberg. Conocido especialmente por el esquí, también ofrece propuestas culturales y experiencias de naturaleza. Una de las más singulares es Skyspace Lech, una instalación del artista James Turrell que juega con la luz, la arquitectura y la percepción del cielo.
Bregenz y el lago de Constanza. La capital de Vorarlberg combina el ambiente de una pequeña ciudad con atractivos culturales de primer nivel. Su famoso festival de ópera, el Bregenzer Festspiele, se celebra en verano y destaca por su espectacular escenario sobre el agua. También merece la pena pasear junto al lago y descubrir el centro histórico.
Estas propuestas permiten combinar senderismo, visitas culturales, gastronomía y descanso, adaptando cada jornada al ritmo y los intereses de cada viajero.

Cuándo viajar a Vorarlberg y cómo organizar la visita
La mejor época para visitar Vorarlberg depende de las actividades que quieras realizar. Si te interesa el senderismo, la gastronomía local y descubrir los pueblos alpinos, los meses de finales de primavera, verano y principios de otoño ofrecen muchas posibilidades.
Entre junio y septiembre suelen encontrarse buenas condiciones para numerosas rutas de montaña, aunque en cotas elevadas puede persistir nieve al comienzo de la temporada y el tiempo cambia con rapidez. Conviene comprobar siempre el estado de los senderos, los horarios de los teleféricos y las previsiones meteorológicas.
El otoño también puede ser una época muy atractiva para disfrutar del paisaje, la gastronomía y los pueblos con mayor tranquilidad, teniendo en cuenta que algunos servicios de montaña reducen su actividad.
En invierno, Vorarlberg se convierte en un destino muy interesante para quienes disfrutan del esquí, las excursiones con raquetas y los paisajes nevados.
Para una primera aproximación, dedicar entre cuatro y seis días permite conocer varios valles y combinar actividades de naturaleza con visitas culturales y gastronómicas.
Bludenz es una buena base para descubrir Brandnertal, Klostertal y el Großes Walsertal. Desde allí es posible organizar desplazamientos en transporte público y excursiones de uno o varios días.
Mi consejo es elegir menos lugares y dedicarles más tiempo. Merece la pena pasar por las pequeñas queserías, caminar con guías locales, disfrutar de las comidas sin prisas y reservar momentos para contemplar el paisaje.

¿Es necesario hablar alemán para viajar a Vorarlberg?
No es imprescindible, especialmente en hoteles y establecimientos turísticos de las principales localidades, donde encontrarás personal que habla inglés.
Sin embargo, en algunos pequeños pueblos rurales el alemán está mucho más presente y puede ser útil conocer algunas expresiones básicas. Durante mi estancia fue uno de los detalles que más me llamaron la atención y que contribuyeron a esa sensación de estar descubriendo una región con una identidad muy marcada.
¿Se puede visitar Vorarlberg sin alquilar un coche?
Sí. Vorarlberg cuenta con una buena red de trenes y autobuses, complementada con algunos servicios rurales y transportes de montaña.
Conviene comprobar, eso sí, con antelación el último servicio del día y las opciones disponibles en los pueblos más pequeños. Algunas rutas requieren reserva o funcionan únicamente durante determinadas temporadas.
¿Cuántos días hacen falta para conocer Vorarlberg?
Para una primera visita centrada en naturaleza y pueblos rurales, cuatro o cinco días pueden ser suficientes para explorar una parte de la región. Si quieres incorporar Bregenzerwald, Montafon, Brandnertal y Bregenz, dedicar una semana o más permitirá disfrutar del viaje con mayor tranquilidad.
Las distancias pueden parecer cortas sobre el mapa, pero las carreteras de montaña, los cambios de valle y las actividades que merece la pena realizar invitan a organizar jornadas sin demasiados desplazamientos.

Vorarlberg, una región que me dejó muchas ganas de volver
Durante mi estancia disfruté muchísimo de sus paisajes, su gastronomía y el ambiente tranquilo de los pueblos que pude conocer. También me resultó especialmente enriquecedor descubrir algunas de las iniciativas que se están desarrollando para conservar el patrimonio natural y cultural, apoyar las actividades tradicionales y mejorar la movilidad rural.
Como profesional del turismo sostenible, valoro mucho tener la oportunidad de conocer cómo trabajan otros territorios. Observar las soluciones que han encontrado, escuchar a sus habitantes y comprender los desafíos que afrontan aporta conocimientos que después podemos trasladar, con las adaptaciones necesarias, a otros destinos.
Pero mi recuerdo más especial de Vorarlberg sigue siendo la tranquilidad de St. Gerold. La belleza de las montañas, las buenas comidas y lo bien que sienta pasar unos días en plena naturaleza, con tiempo para caminar, despejar la mente y disfrutar del entorno.
Me quedé con ganas de conocer más pueblos, visitar las queserías de Bregenzerwald, recorrer nuevos senderos y regresar a ese pequeño monasterio rodeado de montañas.
Si estás pensando en viajar a Austria y te apetece descubrir una región donde la naturaleza, la cultura rural y las experiencias locales tengan un papel protagonista, apunta Vorarlberg.
En Inspirience nos apasiona descubrir destinos como este, conocer a las personas que los mantienen vivos y diseñar viajes de naturaleza y cultura que permitan disfrutarlos con tiempo, respeto y curiosidad.
Porque algunos de los recuerdos más especiales de un viaje nacen precisamente de esas pequeñas experiencias que nunca aparecen en las listas de imprescindibles.
¿Te animas a descubrir Vorarlberg?
Ahora que conoces un poco mejor esta fascinante región de Austria, quizá te estés imaginando caminando entre sus montañas, recorriendo sus pequeños pueblos o disfrutando de unos días de tranquilidad en plena naturaleza.
Nuestra recomendación es que empieces por elegir qué zonas te gustaría conocer, qué experiencias te apetece vivir y en qué época del año prefieres viajar. Vorarlberg tiene muchísimo que ofrecer y cada estación permite disfrutarla de una manera diferente.
Y para aprovechar al máximo tu estancia, confía la organización de tu viaje a una agencia especializada en el destino, que conozca bien el territorio y pueda diseñar un itinerario a tu medida, seleccionando alojamientos con encanto, experiencias auténticas y las mejores opciones para desplazarte entre sus valles.
En Inspirience nos encanta dar forma a este tipo de viajes, cuidando los detalles y adaptando cada experiencia a los intereses, el ritmo y las preferencias de quienes viajan con nosotros.
Cuéntanos cómo te gustaría descubrir Vorarlberg y te ayudaremos a hacer realidad ese viaje que ya empiezas a imaginar.




